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AIGÜES DE REUS CELEBRA SU TREINTA ANIVERSARIO
20 marzo 2020

AIGÜES DE REUS CELEBRA SU TREINTA ANIVERSARIO

 

Aguas de Reus celebra este 2020 su trigésimo aniversario. La gestión del agua en Reus siempre ha sido pública, con una historia que se remonta a muchos siglos atrás. Sin embargo, fue a principios de 1990 que el servicio del agua en la ciudad pasó a hacerse mediante una gestión pública en forma de empresa mercantil.

Mediante esta fórmula de gestión, la ciudad mantiene el control estratégico del servicio. Los accionistas son los ciudadanos, y se enfatiza la calidad del servicio frente la rentabilidad económica.

El paso adelante de hace treinta años también ha implicado la modernización definitiva del servicio, manteniendo la titularidad y el control público del sistema. La empresa municipal se encarga de la gestión integral del servicio, es decir, de la captación de agua, su tratamiento, su distribución y su depuración.

 

Antes y después

Estos últimos treinta años han representado un antes y un después en la gestión integral del agua en la ciudad. No hay que perder de vista que, a finales de los años ochenta, Reus vivió graves restricciones y que incluso hubo que recurrir al abastecimiento mediante la traída de agua en trenes y barcos.

Una situación que es historia y, a día de hoy, es absolutamente inimaginable, teniendo en cuenta que el abastecimiento de agua de la ciudad está plenamente garantizado.

Para su abastecimiento, Reus dispone de tres fuentes principales:

· Agua del mini trasvase del Ebro, gestionada por el Consorcio de Aguas de Tarragona (55%).

· Agua del sistema Siurana-Riudecanyes, gestionada por la Comunidad de Regantes (27%)

· Recursos propios de pozos y minados (17%)

Como afirma el alcalde y presidente de Aguas, Carles Pellicer, "hoy en día, la diversificación de las fuentes de abastecimiento permite garantizar el servicio en todo momento, aunque surgieran incidentes o imprevistos que inutiliza alguna de las fuentes de suministro. De este modo, la ciudad y su sistema de agua ha ganado en resiliencia".

Por otra parte, Noemí Llauradó, vicealcaldesa y consejera responsable de Aguas de Reus, explica que: "Reus siempre ha aprovechado sus aguas subterráneas, pero ahora nos hemos marcado como prioridad la mejora de estas captaciones. Y, al mismo tiempo, también impulsamos diversas obras que deben permitir la recuperación y un mejor mantenimiento de otras minas y acuíferos del término municipal, actualmente en desuso, con el objetivo de potenciar el consumo de agua de proximidad".

 

La transformación del servicio

Otro dato que da testimonio del cambio experimentado por el servicio a lo largo de estos últimos treinta años es la del número de abonados. Si en 1990 eran 25.358 abonados, a día de hoy son casi el doble: 50.147 abonados.

Todo ello hace que el servicio del agua en Reus, hoy en día, cuente con cifras que hacen impresión. Es el caso, por ejemplo, de los 350 kilómetros de tuberías de abastecimiento o de la capacidad de la estación potabilizadora, que puede tratar 30 mil metros cúbicos cada día.

Algo parecido ocurre con la red de saneamiento, es decir, la gestión del alcantarillado y la depuración de las aguas. No es sólo que la red de saneamiento sea extensa (con casi 300 kilómetros de cloacas), sino que las inversiones en el sistema de depuración han sido permanentes.

La depuradora ha sido ampliada y modernizada, y la exigencia en los procesos de tratamiento en consonancia con la mayor conciencia ambiental por parte de la sociedad. A día de hoy, en la Estación Depuradora de Reus (EDAR) se regenera y reutiliza alrededor de 600.000 m3 de agua tratada. Una cifra que representa un 9% del efluente de la EDAR y equivalen al consumo anual aproximado de 3.642 viviendas.

 

Economía circular

En consecuencia, Aguas de Reus hace años que aplica principios de la economía circular a su actividad cotidiana. La utilización de parte del agua depurada para el riego agrícola es un ejemplo.

Pero también lo es el ahorro mediante la utilización de agua no potable pero apta para otros usos del todo cotidianos, como es la limpieza de calles, riego de huertos urbanos, compactación de terrenos, etc. O el destino para la jardinería y la agricultura del abono orgánico que se genera en los procesos de depuración de las aguas.

Asimismo, el biogás que se produce en el proceso de depuración se aprovecha para la cogeneración de energía eléctrica y para el calentamiento del proceso de digestión de la propia Estación depuradora.

 

Revolución tecnológica

Los últimos treinta años también han significado una verdadera revolución en cuanto a las posibilidades que ofrece la tecnología. Por ejemplo, la monitorización de la red de transporte y distribución del agua permite detectar las grandes fugas de manera instantánea y, al mismo tiempo, se puede intervenir inmediatamente mientras los operarios se desplazan a reparar la avería físicamente.

Pero la tecnología también ha permitido el surgimiento de medios que han cambiado completamente la comunicación con la ciudadanía y la atención a los abonados. El portal electrónico de Aguas de Reus, a día de hoy, permite realizar numerosas gestiones desde casa, y recibir la factura de manera electrónica, evitando un gasto innecesario en papel.

Además, Aguas de Reus ya ha instalado más de 20.000 contadores electrónicos en domicilios de varios barrios de la ciudad. La planificación municipal prevé que, en pocos años, todos los domicilios de la ciudad tengan instalada la telemedida. Estos nuevos contadores sustituyen los actuales e incorporan un sistema innovador de lectura a distancia, que facilita al abonado su consumo de agua en cualquier momento.

 

Responsabilidad corporativa

Pero los retos son cada vez mayores. Hoy día, hay que afrontar la gobernabilidad del agua teniendo presente que el acceso al agua potable y un saneamiento adecuado han sido declarados un derecho humano por Naciones Unidas. De ello se derivan consecuencias políticas, legales y éticas. En este sentido, Aguas de Reus concede anualmente más de 2.000 ayudas sociales a familias de la ciudad, de los que una gran parte corresponden a abonados en riesgo de pobreza energética.

Hoy día, sin embargo, los retos de futuro también son ambientales. El calentamiento del planeta nos obliga a tomar en consideración de forma seria la manera de hacerles frente.

Así pues, el plan de inversiones de este 2020 prevé una importante inversión en eficiencia energética. Una implantación de energías renovables, que también deben permitir un mayor control tanto de la huella de carbono como de la huella hídrica.

Todo ello en el marco de unos requerimientos ambientales de la Unión Europea cada vez más exigentes, y en consonancia con la Agenda urbana de Cataluña, la legislación catalana y española contra el cambio climáticos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del ONU. Unos objetivos que nos invitan a minimizar el impacto al medio ambiente y fomentar inversiones de valorización energética que tengan en cuenta el binomio agua-energía.

 

 

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